¿Qué hace especial a esta ciudad?
Un paseo por el corazón de la ciudad, accesible por las puertas monumentales, siguiendo el Auzon, el pequeño río que la atraviesa, permite descubrir sus tesoros. Mazan conserva parte de sus murallas del siglo XII y XIV. De la misma época, la capilla de Notre-Dame de Pareloup merece el desvío: alberga obras del escultor Jacques Bernus, un niño de la localidad.
Cementerio de Mazan.
El cementerio también es un lugar de interés: está rodeado de sarcófagos de piedra de los siglos VI y VII, que antaño lindaban con la antigua carretera Carpentras-Mormoiron. Mazan conserva bellas residencias como el Hotel de Valette, el castillo del Marqués de Sade, convertido en hotel de cuatro estrellas, y el castillo de Astaud-Causans, residencia de los primeros co-señores de la ciudad. La capilla de los Penitentes Blancos, del siglo 17, alberga un museo folclórico que presenta los diversos aspectos de la vida rural tradicional de antaño
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Los amantes del vino pueden detenerse en el Domaine de Fondrèche para visitar el viñedo y la bodega.
Los más deportistas saldrán, a pie o en bicicleta, a descubrir los alrededores gracias a los 150 kilómetros de senderos que rodean Mazan.
Por último, el mercado de hierbas de los lunes por la mañana y el de productores, todos los sábados por la mañana de abril a octubre le invitan a descubrir los productos locales.
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