¿Qué hace especial a este pueblo?
El pueblo se construyó en espiral alrededor del antiguo castillo fortificado del que sólo queda la torre del reloj del siglo XII. Al pasear por Rians, descubrirá vestigios de su pasado medieval: las antiguas murallas, la puerta Saint-Jean, la torre cuadrada, el hospicio Saint-Jacques, antigua estación de relevo para los peregrinos camino de Compostela, fundada en 1558, bonitas fuentes, puertas y algunas casas burguesas.
La ciudad está llena de monumentos.
Muchas capillas han desaparecido, pero aún quedan algunas que merecen una visita, como la capilla de Saint-Enfant, la de Saint-Pierre o incluso la de Saint-Estève.
Notre-Dame-de-Nazareth domina Rians. Esta iglesia románica, que data del siglo XII, es muy bella y famosa por su gran órgano, construido e instalado en 2004 por el Sr. Leray, mecenas y organista. Con sus 1.456 tubos y 5 teclados, este singular instrumento desprende una extraordinaria potencia sonora. Es posible, previa petición, asistir a un recital, que se ofrece todos los domingos por la tarde a partir de las 15:00 horas, con una visita a la iglesia. (Póngase en contacto con el Sr. Leray: 06 87 46 55 85).
Rians está rodeada de viñedos que producen los deliciosos Côteaux-d'Aix-en-Provence. El campo invita a hermosos paseos, a pie, en bicicleta, a caballo o incluso a lomos de un burro de carga. Cada año, el segundo fin de semana de octubre, la Fiesta de la Calabaza es el acontecimiento que no hay que perderse. Las calles del pueblo cobran vida y se llenan de calabazas de todo tipo. Se organizan concursos de esculturas, recetas y decoraciones. Los visitantes pueden asistir a los desfiles de carrozas, cofradías, grupos folclóricos... Un pueblo festivo y un ambiente garantizado
Por último, Rians es el punto de partida ideal para explorar los bonitos pueblos limítrofes, como Artigues, Jouques, Saint-Paul-lez-Durance...
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