¿Qué hace especial a esta ciudad?
La ciudad es famosa por sus playas de arena fina y sus calas salvajes, entre las más bellas del departamento. Bordeadas de pinares, ofrecen un marco suntuoso para pasar días idílicos. En ellas están representados todos los deportes náuticos, ¡incluida la canoa polinesia! Los paseos por el sendero del litoral son una auténtica delicia. El sendero Jean-François Jubé es un circuito para descubrir en menos de una hora con paisajes de una belleza poco común.
Desde el puerto, embarque hacia las Islas Doradas: Porquerolles, Port-Cros o Le Levant, verdaderas joyas del Mediterráneo. En el centro de la ciudad, descubra el parque Cravero, con su soberbio estanque de piedra del siglo XVI, sus especies raras y su invernadero de naranjos, donde se ofrecen regularmente exposiciones.
Pero el museo no se queda atrás.
Pero el museo que no hay que perderse es la mina de Cap Garonne. A pocos kilómetros del centro, con sus 120 variedades de microcristales, una colección única en Europa, esta antigua mina de cobre es también uno de los 5 sitios mineralógicos más bellos del mundo. La visita guiada, muy animada y original, hará las delicias de grandes y pequeños.
Por último, hay que descubrir el magnífico dominio de La Navicelle, en familia o entre amigos. Allí se ofrecen numerosas actividades: petanca, senderismo, tenis, golf, paseos submarinos, piscina, degustación y visita de la finca, especializada en vinos biodinámicos y tradicionales, y de la bodega...
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